Flora y fauna.

Los elementos con los que nos agasaja la Naturaleza.

El poblamiento del término desde bien temprana edad ha repercutido sobre el entorno por la constante intervención humana sobre el suelo, abriendo paso al terreno despejado para desenvolvimiento, fundamentalmente de las explotaciones ganaderas mediante talas y quemas tradicionales; provocando una clara regresión de especies arbóreas autóctonas y favoreciendo el desarrollo de las arbustivas.
No obstante, el cambio más fuerte se produjo por los años cincuenta del siglo pasado, cuando se procedió a la plantación abusiva de pinos (pinus pinaster)  que estranguló fuertemente la flora natural por un lado y trajo consigo la proliferación de incendios forestales por otro.
Sin embargo, aún contamos con el privilegio, tanto en primavera como en otoño, de disfrutar de una gran variedad de matices y colores, dada la abundancia de especies que coexisten.
El roble lo encontramos por doquier, también abundan las encinas y alcornoques. El castaño aparece  solitario y distante. El madroño comienza a vestir los desnudos de los incendios, aparte de los que ya poblaban las hondonadas. El fresno que pone el apellido a Valverde también se encuentra a salpicones.
Las pinceladas más excitantes vienen de las escobas de flor amarilla, el  abundante brezo, la carquesa, los helechos y sobre todo la jara en primavera.
La joya, por su rareza y que he podido observar bordeando las ruinas de Salvaleón, es la denominada "rosa de Alejandría", que muestra su esplendor y belleza durante el mes de abril. El Sr. Farmacéutico de la localidad me ha indicado que se trata de la peonia officinalis. Dice que se encuentra en peligro de extinción y que su polen resulta un tanto tóxico, (vulgarmente se dice que esta planta "hincha las narices"). Conoce de alguno que cargó el coche con estas peonias y cuando bajó del vehículo tenía un buen dolor de cabeza, aparte de sentirse mareado.
De la intervención humana se destacan las enormes mantas plateadas del olivo, los dorados mares que bañan las encinas con avena y centeno y el amarillo exultante de la tremosilla.
En este hábitat han convivido una gran profusión de especies pero, como siempre, nuestra intervención ha incidido negativamente extinguiéndose algunas y otras dejando de visitarnos. Tales son los casos del ciervo o el lince, que posiblemente hayan cambiado su domicilio a la lindante reserva de "Malcata" de nuestros vecinos portugueses.
Han descendido las poblaciones de conejos y  perdices; campeando entre el pasto y los olivares la liebre.
El meloncillo aunque en regresión por estas tierras, se mantiene junto con el zorro, jinetas y nutrias.
Los vecinos más ruidosos y molestos son los jabalíes que encuentran abundante alimento en esta tierra.
Todos los años nos visita la cigüeña blanca y anidan los mirlos, petirrojos, chotacabras, el cuco, abubillas, frailecillos y rabilargos; destacando las rapaces como el milano real, las águilas culebreras, el búho real y el autillo.
Merodea de vez en cuando el buitre negro. La garcilla se pasea a lomos del ganado. Pasan las tórtolas, alguna grulla descansa en su viaje y hay quienes han visto a la avutarda. Por las noches se escucha la lechuza y danza el murciélago.
Entre los reptiles y anfibios la lagartija casi se pisa en los caminos, el lagarto verdinegro es muy frecuente y esquivo, se aprecia la salamandra en los arroyos, la estruendosa orquesta de las ranas y se confunde con el fondo el galápago.
Los peces más característicos son los barbos, también en algunas charcas aparecen las tencas.
Por último hago mención a un tipo de molusco a modo de mejillón que se da en el río Eljas a la altura de las ruinas de Salvaleón, donde recibe las aguas del Basádiga, para formar frontera natural con Portugal.